Siguiendo con las recomendaciones, aquí mostramos un libro de reciente publicación que nos parece una recopilación muy completa.

En esta obra se presenta la evolución de las imágenes devocionales de la Virgen María para intentar comprender cómo los cambios en las ideas del pueblo determinaban las sucesivas modificaciones en las representaciones de la Virgen.

El tema de la evolución de las imágenes sagradas es extraordinariamente rico. En los primeros siglos del cristianismo no hay imágenes de la Virgen, y el apoyo material del culto son reliquias. Como relicarios para guarda de pequeñas reliquias nacen unas modestas figurillas negras a las que se conoce como la primera generación de vírgenes negras.

Hay estudios clásicos que intentan extrapolar la similitud entre las figurillas de la Virgen y las estatuillas sedentes de la diosa egipcia Isis amamantando a su hijo Horus. La diosa portaba una corona de cuernos de vaca con el disco solar en medio. Se aventuraba en ellos la poco fiable hipótesis de que la Virgen María era una recreación de la diosa Isis. Nada más lejos de la realidad. El arte egipcio tuvo gran influencia en el arte griego primitivo pero poca en el arte grecolatino del tiempo en que nació el cristianismo.

Las primeras tallas devocionales asociadas al cristianismo son las pequeñas vírgenes negras de época tardorromana, con una negritud llena de significado. A partir de ahí aparecieron sucesivas modificaciones que se realizaban en las imágenes para adecuarlas al gusto mayoritario de los devotos y a las apetencias sociales de cada época.

Ciertos detalles decorativos no tienen una significación religiosa, sino que revelan la forma de utilización social de la imagen. Por dicha razón en este libro se dedica su parte central a la interpretación de las vírgenes hospitalarias, cuya iconología mostraba a los devotos el tipo de atención esperable en cada lugar.

El color de la talla, la expresión del rostro, los objetos en las manos, los adornos del manto, combinan devoción y función social entre otras, dotando a las imágenes de la Virgen de un valor antropológico incuestionable. Paralelamente, el Niño transmite el contenido religioso y el Cristo crucificado destaca la fuerza de una fe predicada.

Con todo ello, el libro se sirve de la evolución de las imágenes como vector conductor para enlazar episodios históricos y tradiciones que invitan a mirar al pasado desde una perspectiva poco habitual.

En la parte final se ha escogido a la Virgen de Atocha como imagen representativa, por ser la Virgen Negra emblemática de la Familia Real española. Esta virgen en concreto muestra un conjunto de modificaciones y retoques que hacen difícil adivinar cómo era verdaderamente la imagen original. Vistos en su conjunto, estos cambios resultan ser la expresión de las directrices que emanaban de las de las sucesivas autoridades dinásticas, que así modelaban el rito a la vez que la imagen.

El libro recoge también el aspecto devocional del culto a la Virgen como tradicional punto de encuentro entre lo material y lo inmaterial, pues es por sus atributos la Madre mediadora entre cada hombre y Dios.

Asimismo se contemplan aspectos menos conocidos en relación al culto y cómo ciertos detalles de las imágenes pueden influir en el subconsciente del orante. A título de ejemplo, la almendra o mandorla, que en el arranque del cristianismo se utilizaba como símbolo del pez, parece que es un artificio que induce un mayor grado de atención durante la oración.

Esperamos que lo encontréis interesante y entretenido.

 

Fotografía de la cubierta del libro “Cultura y Tradición de las Vírgenes Negras. Enigmas, Imágenes Sagradas y Devoción Popular”.